© 2019 Silvia González Delgado

Sueños de Libertad

September 7, 2017

La libertad del ser humano es una gran ilusión puesto que ni siquiera somos libres de decidir no crecer o no morir, sin embargo,  por este sueño de autonomía se forman guerras, pueblos, teorías, religiones, economías, las que, enfundadas con la bandera de darle libre albedrío al ser humano, lo vuelven de nuevo, tristemente, esclavo.

Una vida sexual libre, por ejemplo, ha sido nuestro gran sueño occidental de libertad, en los tiempos de nuestros tatarabuelos se casaban para tener sexo; la siguiente generación sexualizó sin casarse, pero con mucho miedo; la sucesiva, sin miedo pero con hijos; la penúltima con condón, y creo vamos en la cópula alcoholizada. El caso es que cada vez que se adquiere una libertad se pierde otra, cosa que el buen Segismundo Freud nunca imaginó en sus profundos estudios de la sique humana donde, según él, la mayoría de las enfermedades mentales obedecían a los deseos sexuales reprimidos. Cien años después sabemos que no es así, y que si en Estados Unidos les gustan las mujeres destapadas y en Arabia bien tapadas nada tiene que ver con la felicidad del individuo puesto que ni los americanos son la sociedad más feliz del planeta  ni los musulmanes  pueden presumir de plenos y realizados. Lo mismo sucedió con la política, ahora sabemos que el capitalismo no es lo mejor, el comunismo no es lo peor y las dictaduras son necesarias cuando un pueblo no tiene madurez para gobernarse como sucede en algunos países.  Y tantas muertes y revoluciones que se hicieron persiguiendo la libertad de elegir quien nos gobierne.

 Pero para hablar de libertad no tenemos que mencionar los movimientos revolucionarios, surgidos del deseo de liberarnos del yugo del otro, sino de nuestras comunes vidas, por eso me pregunto: ¿de qué eran presos nuestros abuelos?  Ellos lo eran de la obediencia paterna, del miedo al pecado sexual, del cumplimiento de la religión y las reglas sociales.  Y ahora: ¿De qué somos presos nosotros?  ya no lo somos de la obediencia a los patriarcas pues les hablamos de tu, sabemos que el sexo no es pecado, y no nos iremos al infierno si no cumplimos con una religión, pero somos cautivos en otra forma, por ejemplo, hoy que nuestros padres nos dejan decidir que hacer con nuestras vidas somos presos de las marcas, el consumismo y la opinión tajante de los Medios, en cuanto a la sexualidad pronto nuestros hijos serán libres de escoger ser hombre o mujer (así como van las cosas) y en cuestiones religiosas andaremos a la deriva hasta encontrar una religión que nos dé mejor respuesta a las angustias de la existencia.

 

                Querido lector, la civilización nos muestra que la libertad es un sueño, como lo dije al principio, porque nadie decide hacerse viejo, eso lo hace la naturaleza solita, nuestra verdadera dueña.

                Liberarse es una necesidad que surge en cada nueva generación de jóvenes. Sin embargo, como dijo un conocido escritor “la libertad es una sensación y puede alcanzarse encerrado en una jaula”.  Hoy los Medios son nuestros esclavizadores, porque el amor, la política y la sexualidad influenciada por la televisión no son ciertos y qué difícil labor para los jóvenes de hoy liberarse de su influencia.  

 Creo que la libertad del ser humano está en nuestra voluntad de vivir dignamente, a pesar de las circunstancias, el país, la moda sexual y mediática, la política y todo el contexto en el que nos toca pasar por esta linda Tierra. 

NAMASTE

                

www.silviagonzalez.com.mx

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                Gracias por su atención

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