© 2019 Silvia González Delgado

Del porqué lo dijo Poniatowska

 

 

A Elena Poniatowska, al igual que a su servidora, nos cuesta trabajo aceptar el daño colateral que trajo el fenómeno de la igualdad de género porque deseábamos ver a la mujer realizada profesionalmente, apoyada por las leyes y empoderada, y sucedió que las nuevas generaciones, consideraron estos derechos naturales y se adjudicaron otros, uno de ellos es beber alcohol a la medida de los hombres.

En semanas pasadas Poniatowska participó en la Feria del Libro de Oaxaca, donde presentó su obra Mujeres Indómitas, que como en muchos de sus textos trata de  mujeres reales que libran todo tipo de luchas, algunas son trabajadoras domésticas, otras madres con hijos desaparecidos por el Gobierno, periodistas, fotógrafas, escultoras, revolucionarias;  Elena es la más prolífica escritora mexicana,  primera mujer en recibir el Premio Nacional de Periodismo en 1979, en tiempos de una alta misoginia literaria.  La señora de ochenta y cinco años tiene quince Doctorados Honoris Causa de diversas Universidades de México y el mundo, además de treinta y nueve premios que usted puede contar en la página de su Fundación: http://fundacionelenaponiatowska.org, cuya finalidad es promover la lectura.

Sucedió que a  la hora de dar su conferencia  en la Feria de Libro en Oaxaca,  ella mira a dos jóvenes juchitecas y las alaba por su esbelto porte, luego menciona los tiempos en que escribió la biografía novelada de Tina Modotti, de título Tinísima, que trata de esta fotógrafa italiana involucrada con un comunista cubano, asesinado en sus brazos en la calle Abraham González de la ciudad de México, y entonces Elena recuerda a las mujeres juchitecas fotografiadas por Tina, ha observado el fenómeno del alcoholismo en la mujer, y brota su expresión: “Tina Modotti retrató delgaditas, y ahora las juchitecas que yo he visto, por la cerveza, están bien panzonas, inmensas”. Lo dijo ella, lo dice cualquier socióloga, con frecuencia quisiera gritarlo: no era igualdad de alcoholismo.

 Elena es conocedora de la mujer de Juchitán, cuya particularidad es que dominan el comercio de esa zona y se dice que viven en un matriarcado, compara las de hoy y las de antaño, luego expresa su sentir, una dolorosa verdad que nos atañe: la mujer mexicana, indígena o no, está ingiriendo demasiado alcohol, y entonces se le desdibujan los personajes de sus novelas, aquellas mujeres combativas, con una voluntad férrea, a quienes no ablandaban los vicios.   Poniatowska nos ha dado un papel digno dentro del sometimiento, aceptando el sufrimiento sin recrearse en él, y ahora este comportamiento la deja sin esa figura de la valiente mujer que tanto lució en sus historias.   

Amable lector o lectora, los

 periodistas poco éticos buscan la polémica que los catapulta en las redes, no observan el contexto de dónde y porqué dijo esta señorona de las letras que mucha cerveza engorda, y me pregunto si quienes la criticaron habrán leído siquiera uno de sus treinta y tantos textos; ruego que las críticas no sean de mujeres porque perro no come perro, ¿o sí?

 Es importante evitar devaluarnos unas a otras. Recomiendo Las Siete Cabritas, Leonora, La noche de Tlatelolco, todas ubicadas en contextos históricos indispensables de conocer para saber dónde estamos paradas.

 Namasté

www.silviagonzalez.com

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