© 2019 Silvia González Delgado

De constructores millonarios y pavimentos pobres

 

Las sociedades pasan por las mismas etapas que los organismos vivos: nacen, crecen y mueren. Nosotros como sociedad chihuahuense estamos en la adolescencia, esa pubertad en la que no se comprende la razón de la existencia y no creemos que nuestros actos afecten a otros,

sobre todo respecto a las desastrosas carreteras que padecemos y a los pavimentos de las calles. Por muchos años creí que el culpable era el Gobierno y su gente poco capacitada, hasta que conocí a algunos constructores de pavimentos, luego a otros, y me asombré porque la mayoría son millonarios. Estos hombres valientes y trabajadores, pero corruptos, levantaron imperios de la noche a la mañana a punto de carreteras mal construidas, pagando mil sobornos y ganándole el millón por ciento.

Amable lector si usted se pregunta ¿Por qué los constructores son millonarios y los pavimentos pobres? le respondo con las mismas palabras: los pavimentos son pobres porque los constructores son millonarios.

Es tan adolescente la mente de estos pavimentadores de materiales de cuarta que olvidan que por esas calles o carreteras va a transitar su familia por muchos años, tal vez a uno de sus hijos le toque ir a Delicias y tendrá que abrir bien los ojos para no morir en la eterna desviación al salir de la capital, donde tiraron unos puentes para hacer otros y en esto llevan cuatro o cinco años.

  La adolescencia es el pase del egocentrismo natural de la niñez a la madurez, a darnos cuenta de que somos parte de un todo, el problema se presenta cuando algunos, como estos hombres que se volvieron ricos, se quedan en ese paso, creyendo que el mundo gira a su alrededor cuando somos nosotros los que giramos alrededor de lo que hacemos. ¿Y por qué un constructor tiene que entender esto hasta que un pariente cae en un bache o se accidenta en la desviación? Por favor entiéndalo: el efecto es por la causa y viceversa.

   Por eso creo que la etapa que vive nuestra sociedad chihuahuense es la adolescencia porque después de mal construir carreteras y con ello convertir a los constructores chihuahuenses en millonarios pasamos al siguiente paso puberto: permitir que fueran empeñadas por quince años: esquizofrenia juvenil.

Namasté

www.silviagonzalez.com.mx

 

 

 

 

 

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