© 2020 Silvia González Delgado

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La teoría de las banquetas rotas


Pareciera que equivoqué el título y que debe ser: Teoría de las Ventanas Rotas, la famosa hipótesis sobre la influencia del entorno en la salud mental, la cual subraya que hay más delitos en las zonas donde imperan la basura, el deterioro y el desorden; pero no, mi suposición se llama “banquetas rotas”. Es mucho lo que tenemos que aprender los mexicanos que vivimos en las urbes, la mayoría desconocemos la cultura de limpieza, orden y mantenimiento de nuestro entorno, por muchas calles hay un aspecto de dejadez y la mayoría de las banquetas están rotas, tupidas de chicles, sucias. Las banquetas deterioradas afean el centro y las colonias, y dan un aspecto de apatía urbana, de vivir sin armonía. Parece que los dueños esperan que un espíritu bondadoso se las repare, que despegue los chicles o las lave. Casas y tiendas muy prósperas, y hasta bonitas y limpias por dentro, tienen muy deterioradas sus banquetas. Incluso, conozco un local en el Centro de la capital que utiliza su banqueta para dar servicio en el auto, ahí, pedir unos tacos es de vida o muerte porque el negocio está pegado a la lateral del canal, Ave. Teófilo Borunda, y los hambrientos clientes tenemos que subirnos a la banqueta, parar el tráfico, esperar diez minutos con el motor encendido, -cuyo smog se mete a la cocina del restaurant y sazona la carne-, y al fin recibir la orden, o más bien, nuestra contribución al desorden. Y bueno, pensando con compasión, me imaginé que el dueño estaba apenas tratando de salir adelante con un changarro o negocio que no cumple las normas legales, pero ganando para vivir, y lo disculpé creyendo que por esa razón usa la banqueta tal y como lo hacen personas de pocos recursos con puestos de comida, sin embargo, el señor es todo un empresario, tiene otros negocios, una mansión y una gran vida. Y es entonces cuando me pregunto y le pregunto, querido lector ¿De quién es la responsabilidad de una banqueta con el cordón bien hecho, limpia, sin chicles y sin “servicar”? ¿Del gobierno municipal? Imposible. Si los que tenemos posibilidades no mantenemos nuestras banquetas en orden, ¿Entonces quién lo hará por nosotros? No hay hadas por aquí. Tal vez el próspero restaurantero esté esperando pasearse por las amplias y limpias calles de Las Vegas, para decirle a su familia: ¡Miren que ordenado y limpio es todo por aquí!

Es verdad que la mayoría de nuestros padres trabajaban tanto que no les quedó tiempo para enseñarnos a embellecer el frente de nuestras casas o arreglar y mantener un jardín, y luego educamos a nuestros hijos sin ese hábito amoroso en el hogar, pero no se nace con conciencia social urbana y los años pasados el hacinamiento no era tan pronunciado, hoy somos muchos, seremos más cada vez, si cambiamos la televisión por el arreglo del jardín la terapia es más económica que un psicólogo y extremadamente armoniosa pues el hombre es de tierra y flores, no de pantallas y hormigón.

Armoniza tu casa para armonizar tu vida, dice el Feng Shui, la ciencia oriental para armonizar el hogar. Comencemos por no ser parte de la teoría de las banquetas rotas.

Namasté

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